«Me gusta ser político», una sátira del escritor Javier L García

Me gusta ser político. Tengo cualidades para ello. Una amplia sonrisa entrenada frente al espejo. Una corbata bien anudada, siempre del mismo color. Un traje clásico para que nadie piense que soy un vago, que lo soy, y una camisa bien blanca para esconder mi mente sucia.

Me gusta ser político y tener a mis jefes bien contentos.

No me importa lo que prometí a los pobres infelices que me han dado su confianza. Donde dije digo… Siempre hay un periodista becario que por un billete bajo mano, escribe lo que haga falta. Cuando quería decir cambio, no quería decir cambio exactamente. ¡Que no os enteráis, queridos y amados votantes! Y si dudasteis en votarme o no, permitid que me ría de vosotros a escondidas y me tome una copa a vuestra salud. «¡Este tío es una máquina!», exclaman entre ellos, entre sonrisas y carcajadas, cuando leen en las noticias desde sus despachos en Madrid. Siempre pacto con quien dicen que tengo que pactar. ¡Soy trabajador obediente y les lamo la palma de la mano si hace falta y les ladro como un perrito faldero y muevo las orejas y el rabo!

Me gusta ser político. Y pactar para llegar al poder con el mismo diablo. O con los mismos de siempre. Y aunque no sé hablar, eso no importa hoy en día. Con escribir tuits ofensivos o insultantes de vez en cuando, consigo que la gente no se olvide de mí, que las cámaras me enfoquen y otros políticos, los aludidos o no, hablen de mí y se echen la mano a la cabeza. Y luego, si hace falta, se rectifica y fin de la cita.

Me gusta ser político y que me hagan entrevistas en las que aparezco mirando al horizonte, ambicioso, o al lector, haciéndome el cercano y sencillo. Entrevistas en las que repito lo que la gente quiere leer o escuchar, aunque haga lo contrario.

Total. Si una legislatura dura cuatro años. ¿Quién se acordará de lo malo que hice cuando vuelvan a votar?

Me gusta ser político y cuando deje de serlo, ¡que me quiten lo “bailao”!

© Javier L. García Moreno

Javier-L.-García

Javier L. García es escritor y colaborador de nuestro blog. Es autor de varias novelas de ficción, poemarios, obras de relatos breves y las crónicas sociales murcianas “la guerra de las vías”.

CONTAMINACIÓN: NI LA HUERTA NOS SALVA, por Diego Jimenez

Enlace a su blog: http://desdemicornijal.blogspot.com/2019/11/contaminacion-ni-la-huerta-nos-salva.html
Hoy, en Murcia ciudad se masca la contaminación, con tal virulencia que ni la vecina huerta nos salva.
He salido un rato a la calle, en mi barrio de Santa María de Gracia (vivo junto a Ronda Norte), y me han inundado, no sólo la pitutaria sino las mismas papilas gustativas, los efluvios procedentes del asfixiante tráfico rodado: dióxido de azufre (SO2) y óxido de nitrógeno (NO) se alían para hacernos la atmósfera irrespirable.
Dicen que tenemos memoria olfativa, algo que compruebo al asociar esos olores a los que podemos percibir, desde dentro de nuestro vehículo, cuando asomamos por la autovía de Cartagena a la altura del Cabezo Beaza y nos ‘saludan’, cuando sopla el viento del ‘jaloque’ (en Cartagena, brisa del sureste),  los gases del Valle de Escombreras. Mi pobre madre, que vivía en Vista Alegre, la barriada en la que crecí, cuando esa contaminación de Escombreras se cebaba sobre la barriada me decía que alguna vecina se habría dejado abierta la bombona del butano.
En esta nuestra ciudad de Murcia, la consigna de ‘todos al centro en coche’, que parece presidir la inactuación de quienes deberían velar por nuestra salud, es la responsable de que estemos como estamos. Las advertencias de las organizaciones ecologistas, que echan en falta actuaciones más contundentes contra la contaminación ambiental procedente del tráfico rodado, de la quema de rastrojos y demás, caen en saco roto.
Pero las autoridades se curan en salud, satisfechas de que la ciudad se adorne con la etiqueta verde y de que haya sido elegida capital gastronómica. Vivimos de la apariencia mientras morimos un poco más cada día casi, sin advertirlo.

 

© Diego Jiménez García 

(28 nov. 2019)

¿Murcianos de dinamita o de banderita?

Diego Jiménez es profesor jubilado, activista social y articulista. Autor de la novela histórica “La Casa de la Loma” 

Poema 25-N. Día Internacional contra la violencia de género

En conmemoración de este Día Internacional contra la Violencia de Género, desde «Murcia sur news» compartimos con vosotr@s este poema-HOMENAJE a esas mujeres luchadoras y que «han callado demasiado tiempo». Integrante del recién estrenado poemario social y romántico de nuestro escritor colaborador Javier L. García Moreno.

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«Entavía no es tarde», poema en murciano/panocho de Javier L. García

Entavía no es tarde, entavía quean’er airie una gelepa d’ayer,

andurreamos hincia er orvío,
hincia er mareo d’un mañá sin raijos
sin saber chienes somos y d’ande venimos,
cuálo es noestro pasao, cuálos parablos
s’escullían e noestras boqueras ayer mañá,
sin arricordar er acento y la llengua e noestros yayos;
entavía no es tarde, pero un nulo escuro y jrandote
l’arrodea toiquio, llampeando lenjos pero cá ves más cerquica
es er nulo d’er remate e lo noestro
chieren que nus orvidemos e tó, e nusotros mesmos,
nus aseparamos e noestra sencia,
der campo, la güerta, der pueblo,
charramos finolis, nus la meten doblá
deinde la tilefisión, los peróldicos, las arrayos
nus clarean la sesera, con parablos estraños
qu’enjamás naide había oyío enantes aquí,
nus hacen deseguir equipos d’utras zudiades
rigiones u nasiones, nus acomplejan, se burlan
e noestra jorma e ser y cascar, nus innoran,
y nusotros mesmos amos con la caeza abajá
mustios, retestinao er esfise, emboriá la sonrisa,
por tantísmos embustes metíos encomedio los sesos,
por tantísmos jetazos que nus han arreao y desiguen arreándonos
con juerza y ansia, sabíos que los murcianos
allevámos una pijá d’sieglos ricibiendo sin icir naica
arruillaícos a los que deinde ajuera dittan dicretos
remaniente a cómo tinemos que ser o comportal•nus
u cómo tinemos que charrar dintre nusotros
(abonico, cuando nus busta charrar juerte u pegar un chillío)
y cuála múrsica ascuchar, cuála costumbres deseguir
y cuálas deben espichar u ascondel•se n’un bujero dista su orvío enterico…

Entavía no es tarde, entavía bufa
un zurrío d’esperanza n’er airie,
pero es horica d’arrimar hombros y arrempujar
hincia un futuro destinto, gorver er esfise
y er corazón hincia uno mesmo y su sencia mesmica.
Entavía no es tarde y poemos aguantar
en la manico noestro porvenir enantes que s’arrumbe…
¡Zagales d’este roal ande nacimos, lunchemos y embistamos
a cuanti haiga farta y contra tó quisque y los tontos der pijo!,
sarvemos noestro pasao, noestro abora y noestro mañá e su espiche…

Entavía no es tarde y bufan airies e taina por Murcia enterica,
por toiquios sus cornijales, sus caezos, sus mares y sus bancales…

© Javier L. García Moreno  (2006)

Traducción:

Todavía no es tarde, todavía queda en el aire
un poco de ayer
andamos hacia el olvido,
hacia el mareo de un mañana sin raíces
sin saber quienes somos y de dónde venimos
cuál es nuestro pasado, y cuáles nuestras palabras
que se utilizaban en el ayer
sin recordar el acento y la lengua de
de nuestros abuelos
todavía no es tarde, pero un cielo nublado
oscuro y grande
lo rodea todo, relampagueando de lejos
pero cada vez más cerca
es el cielo nublado de rematar lo nuestro
quieren que nos olvidemos de todo, y
de nosotros mismos
nos separemos de nuestra esencia,
del campo, la huerta, del pueblo,
hablamos de forma exquisita, nos engañan
desde la televisión, los periódicos, la radio,
nos aclaran la mente con palabras extrañas
que nunca nadie había oído hablar antes aquí,
nos hacen seguir prototipos de otras ciudades
regiones o naciones, nos acomplejan
se burlan de nuestra forma de ser y de hablar
nos ignoran
y nosotros mismos vamos con la cabeza baja,
tristes, cabreados de verlo,
borrada la sonrisa,
por tantas mentiras que
nos meten en los sesos,
por tantos golpes que nos han dado
y nos siguen dando,
con fuerza y ansia, saben que los
murcianos llevamos muchos siglos
recibiendo sin decir nada,
adaptándonos a los que desde fuera nos dictan
decretos referente a cómo tenemos que ser
o comportarnos
o cómo tenemos que hablar entre nosotros
(bonito cuando nos gusta hablar fuerte
o pegar un grito)
y qué música escuchar, qué costumbres seguir,
cuálas deben morir, y esconderse en un agujero hasta
su completo olvido…..
Todavía no es tarde, todavía hay un halo de
esperanza en el aire
pero es hora de arrimar el hombro
y enfrentar
hacia un futuro distinto, volver la vista
y el corazón hacia uno mismo y
hacia su misma esencia.
Todavía no es tarde y podemos aguantar
en la mano nuestro porvenir
antes de que se derrumbe…
¡Muchachos de este lugar donde nacimos,
Luchemos y enfrentemos
A cuantos haga falta y contra todo el que amenace
Y todo los tontos del pijo!
Salvemos nuestro pasado, nuestro ahora y nuestro
mañana de su muerte….
Todavía no es tarde y hay aires
Por toda Murcia
Por todos sus rincones, sus mares
Y sus bancales…

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Javier L. García es escritor y colaborador de nuestro blog. Es autor de varias novelas de ficción, poemarios, obras de relatos breves y las crónicas sociales murcianas “la guerra de las vías”.

En su trayectoria literaria destacan también varios poemas y textos escritos hace más de una década en lengua murciana/panocho y premiados por L’Ajuntaera y publicados en varios número de su revista anual «Enza» .

2019-11-11-22-28-09

«Votad, malditos»

Fin de semana de consultas y votaciones internas. Los afiliados socialistas, siempre más a la izquierda que sus representantes, validan el pacto con Unidas Podemos con un 92% de apoyo. Supongo que en las consultas de Unidas Podemos y ERC, los tiros irán por la misma dirección.

Y es que ideologías, desconfianzas y reticencias aparte, se mire por donde se mire, este pacto (o abstención en el caso de ERC) es la única alternativa para alcanzar un gobierno. Sea estable o no, pero un gobierno, cojones, que es lo que la sociedad pide ya hace demasiado tiempo.

Y es que Ciudadanos hubiera sido una interesante alternativa antes de que el desdén de unos y otros nos hubieran arrastrado a unas nuevas elecciones. Lo hubiera sido si este partido, con un desquiciado Rivera al frente, no se hubiera echado al monte ya hace un año y le hubiera declarado la guerra sin cuartel al “sanchismo”, jurando lealtad a los de su bando en la plaza de Colón, liándola en los debates televisivos de principios de 2019, donde a Rivera sólo le faltó soltar un puñetazo al presidente en funciones ¡Ay, qué bien le hubiera venido a este partido consultar a sus bases! Que esos afiliados liberales pero también progresistas y con capacidad crítica que tenían en sus bases antes de la desbandada general hubieran podido decir esta boca es mía. ¿Habrían validado estos afiliados pactos como el de Murcia, cuando se prometió en campaña electoral (Arrimadas y Franco, en la Plaza del Belluga) cambio, cambio y cambio, y, sin embargo, a la postre, y a pesar de las bajadas de pantalones de Diego Conesa ofreciéndoles el oro y el moro, resultó que Ciudadanos se convirtió en sostén y pata vergonzosa del gobierno regional murciano, a cambio de una vicepresidencia, consejerías y direcciones generales?

No, claro que no. Estoy convencido que buena parte de los afiliados hubieran apoyado un verdadero cambio en el gobierno regional, apoyar a la lista más votada, la socialista, y así echar a un PP que nos había hipotecado el futuro con un aeropuerto y una desaladora ruinosa, y un patrimonio cultural y medio ambiente destrozado, y más si la otra pata del trípode del actual gobierno la iba a formar Vox.

Pero lo mal hecho, hecho está. Los últimos resultados electorales han confirmado lo que muchos ya sabíamos. Ciudadanos se ha auto-inmolado en la Región de Murcia y en España por méritos propios, engañando a su propia militancia y a sus votantes, y no valen excusas.

Y es que consultar a las bases y a los afiliados sobre las grandes decisiones políticas que se van a adoptar, si se hace, por supuesto, con garantías y transparencia, (no como esas “famosas” primarias del partido naranja en la Región de Murcia que ya comentaré en próximos artículos) debe ser obligatorio en cualquier partido que se digne de escuchar a sus afiliados y simpatizantes y presuma de talante democrático.

 

© Javier L. García Escritor     (24 noviembre 2019)

 

2019-11-11-22-28-09

Javier L. García es escritor y vecino del sur de Murcia. Autor de varias novelas de ficción, poemarios, obras de relatos breves y “la guerra de las vías”, crónicas independientes de la lucha por el soterramiento de las vías en Murcia

¿Murcianos de dinamita o de banderita? Por Diego Jiménez

Artículo publicado en la Opinión de Murcia

https://www.laopiniondemurcia.es/opinion/2019/11/23/murcianos-dinamita-o-banderita/1070454.html

EN LA REGIÓN DE MURCIA SIGUE HABIENDO CIERTA NOSTALGIA POR LA ‘ÉPOCA DEL LADRILLO’, CUANDO SE REGISTRABA UNA HUIDA DE LAS AULAS DE JÓVENES EN BUSCA DE TRABAJO MÁS O MENOS BIEN REMUNERADO EN LA CONSTRUCCIÓN, Y CON UNOS SECTORES AUXILIARES EN LOS QUE SE GANABA UN BUEN DINERITO

En su película Mientras dure la guerraAmenábar describe magistralmente el bajísimo nivel intelectual y político del militar Millán-Astray, que, interpelado por Unamuno desde el atril del claustro de la Universidad de Salamanca, sólo supo, por toda respuesta, gritar un «¡Viva España!» rápidamente secundado por un auditorio tan entusiasta como igualmente iletrado. Tengo para mí, y es algo igualmente avalado por la opinión de personas expertas, que en el crecimiento espectacular de la extrema derecha en Europa y en el último proceso electoral en España hay un componente emocional, visceral, que se impone a lo racional, algo que la escena de la película antedicha nos muestra en toda su crudeza.

Empero, cabe achacar el crecimiento de la ultraderecha a otros muchos factores, como nos aclara con su lucidez habitual, en artículo reciente, el profesor Vicenç Navarro. En primer lugar, a partir de la crisis catalana, se ha producido un crecimiento espectacular de los nacionalismos españolista y catalán (encubridores de una estructura clasista y conservadora) que la sentencia del procés no ha hecho sino agravar, polarizando las posturas extremas.

En segundo lugar, está claro que la crisis económica que ha afectado a amplios sectores populares ha producido un notable empobrecimiento de las clases medias y asalariadas, generando un sentimiento ‘anti clase política’ (es conocida la expresión popular ‘todos los políticos son iguales’), caldo de cultivo para que Vox, formación política heredera del franquismo residual, no extirpado de la sociedad, recogiera ese descontento.

Aunque en este partido ultraderechista hay rasgos que lo acercan a la ultraderecha europea (como esa apelación al patriotismo identitario y su crítica a la globalización como causante de todos los males), su patriotismo de bandera y su extremismo no ocultan su indisimulado apoyo a los sectores financieros y económicos y su interés, como ya hicieran el nazismo y el fascismo, en frenar y aniquilar a la izquierda. En efecto, Vox se ha decantado claramente por la privatización de los servicios públicos y por la desregulación de las normas que interfieren en el libre mercado; es partidario de limitar al máximo las transferencias públicas al sistema de pensiones; habla de la recentralización estatal de las competencias en Sanidad, Educación y Justicia; no esconde su interés por liquidar el Estado autonómico; habla de ilegalizar partidos, etc.

Y, sin embargo, ha recibido un amplio respaldo de sectores obreros golpeados por la crisis. Como en Murcia. Durante veinticinco años, el apoyo a la derecha en esta Región ha sido la norma. Para explicar esa hegemonía, pese a los indicadores negativos que sitúan a nuestra Comunidad autónoma, con Andalucía y Extremadura, entre las más atrasadas de España, centrémonos en algunas evidencias.
Sigue habiendo cierta nostalgia por la ‘época del ladrillo’, cuando se registraba una huida de las aulas de jóvenes en busca de trabajo más o menos bien remunerado en la construcción, y con unos sectores auxiliares en los que se ganaba un buen dinerito. Como anécdota, puedo referir que, en mi instituto de Blanca, un alumno de la ESO me dijo un día: «Maestro, dice mi padre que cuánto ganas». Yo, naturalmente, no le facilité ese dato. A lo que me contestó: «Es igual. Mi padre [era fontanero] dice que, por lo que tú ganas, él no se levantaría de la cama para ir a trabajar».

Hay en Murcia también una secular sumisión y adhesión de la población a los cacicatos de diversa índole que hunden sus raíces en el siglo XIX y que tan magistralmente documentara la fallecida catedrática María Teresa Pérez Picazo. Junto a ello, el PP ha sido capaz de tejer una amplia red clientelar en la Región, al tiempo que ha copado los principales entes asociativos: cofradías pasionales de Semana Santa, Federación de Peñas Huertanas, AMPAS, Agrupaciones Sardineras, etc.
No olvidemos tampoco el bajo nivel cultural de parte de la población. Según la EPA de 2016, en la Región de Murcia encabezamos el ranking de analfabetismo, tras Extremadura, Andalucía y Castilla-La Mancha. Y aunque, paradójicamente, los murcianos figuramos entre los que más libros compramos en el país, ocupamos el sexto lugar, por la cola, de entre los que menos leemos: el 41,2% de la población de 14 años o más declara no hacerlo nunca, según el Barómetro de la Federación de Gremios de Editores de España.

El auge de Vox en esta Región hay que entenderlo, pues, en ese contexto. En Murcia, además, ha calado muy fuerte el individualismo que culpa a ‘los otros’ de todos nuestros males: el discurso del odio hacia el diferente y hacia las víctimas del sistema (inmigrantes, los ‘menas’); la catalonofobia (fue un alivio comprobar, sin embargo, cómo en Cartagena, pese a la victoria electoral de Vox, se impuso el sentido común en la reciente visita al Cartagonova del FC Barcelona), que inundó de banderas españolas nuestras calles y balcones.

En su poema Vientos del puebloMiguel Hernández calificó como ‘murcianos de dinamita’ a quienes habitamos esta tierra. Yo más bien identificaría a una parte significativa de la población como ‘murcianos de banderitas’, vista la citada profusión de éstas como antídoto de todos los males que nos aquejan.

En definitiva, la prueba de que el mayor auge de la extrema derecha ha tenido que ver con la inmigración la dan los porcentajes de votos de Vox en aquellos municipios de nuestra Región que acogen mano de obra foránea (y, además, pobre, porque la llamada ‘aporofobia’. odio al pobre, es uno de los rasgos que exhibe la ultraderecha). Relaciono aquí, de mayor a menor, los porcentajes de voto a Vox que se acercan o superan el 30% en algunos de nuestros municipios: Torre Pacheco (38,02%); San Pedro del Pinatar (33,9%); San Javier (31,77%); Mazarrón (31,64%); Cartagena (31,10%); Totana (30,6%), y Alcantarilla (29,45%).

Frente a este panorama, sólo cabe ejercer una labor pedagógica, desde las aulas, educando a nuestros adolescentes en valores como el respeto, la tolerancia, la empatía hacia el diferente, la solidaridad, etc. Y, desde el ámbito de la política, es preciso consolidar un amplio espacio de unidad, desde la izquierda, que, conjuntamente con el tejido asociativo, dé respuesta al auge de la ultraderecha para que, a corto plazo, como ha ocurrido con Amanecer Dorado, en Grecia, aquélla pase a ser un mal recuerdo histórico.

© Diego Jiménez (22 nov. 2019)

¿Murcianos de dinamita o de banderita?

Diego Jiménez es profesor jubilado, activista social y articulista. Autor de la novela histórica «La Casa de la Loma» 

«Fugaz» (poema) – Rincón Literario

Estás en una gota, en un suspiro, en un instante.

En un fugaz pensamiento, en el relámpago brillante.

En el segundo en que creo que volverás.

En el espejo justo antes de mirarlo.

Sólo ahí, sólo entonces.

Te fuiste para casi siempre.

 

© Pedro J. Martínez

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Pedro J. Martínez (Murcia, 1973) es bioquímico, cantautor y escritor. Después de un libro de poemas y dos de ciencia ficción, próximamente publicará su primera novela.

«Despierta, Murcia», por Nacho Ruiz

Hoy se habla de dos regiones españolas en los medios: Cataluña y Murcia. Los culpables son dos políticos, Quim Torra y Santi Abascal, aparentemente opuestos pero complementarios. Junts per Cataluña busca con ahínco un gobierno hostil en Madrid que potencie el desencanto en su electorado ya radicalizado. Para él, lo ideal sería la intervención del Ejército, algo que simbólicamente supondría un camino sin retorno, tal y como sabe todo el que conozca Cataluña. Para Torra sería una bendición que Vox estuviese en el Gobierno español, de hecho los de Abascal ya han pedido la intervención militar contra los violentos que han cortado la frontera. Hay que tener en cuenta que el crecimiento de Vox en las pasadas elecciones es fruto de la tensión en Cataluña, de manera que tenemos a un ultranacionalista catalán frente a un ultranacionalista español, ambos aparentemente enfrentados pero alimentándose mutuamente.

Abascal y Torra soplan con tal violencia que generan un huracán. En el ojo de ese huracán estamos los 46 millones de españoles, citando libremente a Eduardo Galeano.

El huracán ha generado un crecimiento de Vox en la Región inédito que nos hace noticia. Este efecto, que deriva de lo antes citado fundamentalmente, tiene más razones; un cambio de partido es casi como cambiar de equipo de fútbol, difícil y doloroso. Esos votantes que han migrado no son nuevos, no han aparecido de la nada: son los votantes del PP, algunos previo paso por Ciudadanos.

Abascal ha pescado en un mar de descontento, en el mar muerto del desánimo y la desconfianza. Los murcianos estamos encendidos con lo del Mar Menor. Yo quiero que se solucione, me parece el gran reto y todos tenemos que empujar juntos pero antes quisiera ver desfilar camino de Sangonera a los directivos de las empresas agrarias que han podrido nuestro mar junto a los responsables políticos. Sospecho que muchos de mis vecinos querrán lo mismo y entiendo que esta idea ha alejado a los antiguos votantes del PP hacia Vox en el Campo de Cartagena y el entorno del Mar Menor. El caso es que el PP no es Vox sino un partido de centro derecha constitucionalista. Debemos entender que existe la izquierda y existe la derecha y que eso es bueno y necesario, pero en ambos casos el extremo deja de ser tan bueno. La proximidad de la extrema derecha es tan peligrosa para un partido como hemos visto en Ciudadanos. La foto de Colón pasará factura muchos años.

Pienso que en medio de una crisis climática y de valores de proporciones bíblicas, encarando una recesión, es momento de pensar radicalmente y actuar moderadamente. Hemos de llevar las ideas y principios al extremo pero ser dialogantes, entender que no vamos a convencer al otro pero que hay forma de hablar y alcanzar puntos intermedios. Esto vale tanto para Cataluña como para la convivencia diaria. Vox no solo no me representa, es que me parece dañino. Los llamamos fascistas, no creo que sea así, el fascismo conllevaba una doctrina social a la que esta formación ultraliberal es totalmente ajena. Para lograr sus intereses recurren al populismo más agresivo, la xenofobia y el racismo con una bravuconería que parece funcionar. Yo preferiría que, en vez de ir a asustar a niños alejados de sus padres y acogidos en centros fuesen a la calle Santa Rita de la capital. Ellos, como todos, saben cuál es el bloque que focaliza la violencia y el tráfico de drogas. Que los hombretones de Vox vayan a esos pisos a decirles que no los queremos. Allí encontrarán españoles y extranjeros que dañan de verdad a nuestra sociedad. Dejad a los niños en paz e id a tocar en esos pisos para decirles que se vayan.

Vox es eso pero sus votantes no. El votante de Vox es frecuentemente un votante de centro o de derecha hastiado por la ineficiencia política. Es un desengaño común a izquierda y derecha pero que en la segunda se ha volcado con un partido que habla a las tripas y al corazón pero no a la cabeza.

El PP en esta tesitura tiene la obligación de recuperar a su electorado. No solo por sus propios intereses, lo debe hacer para que la Región de Murcia recupere la moderación, que es una de nuestras características. Murcia es una región de gente buena y trabajadora que se relaciona en la calle, en los bares y en el trabajo con fluidez y normalidad, que comparte pasiones y particularidades. La radicalización se va haciendo patente y nos vamos poniendo etiquetas. No es un tema de derecha e izquierda, es una radicalización de los debates que hace que hoy evitemos tocar el tema en una tesitura comprensible, porque estamos en el ojo de ese huracán de Torra y Abascal.

Quiero que salgamos en la tele porque el Mar Menor haya cobrado vida. Debemos recuperar la tranquilidad y actuar con decisión, valentía e inteligencia política, sin extremismos, con la concordia que es nuestra seña de identidad principal. Hemos de buscar la forma de ser la Región que queremos y para ello potenciar nuestra identidad y nuestra exquisita riqueza cultural. Hace poco escribía que hay quien vive aquí porque no se puede ir, yo vivo aquí porque me quiero quedar, porque quiero contribuir a un proyecto de Región que es mi historia, mi cultura y mi paisaje. Mi vida en definitiva.

Despertemos, amigos.

 

© Nacho Ruiz

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«Sueños inagotables» – Rincón Literario

Saborear un café lentamente, para luego seguir cabalgando por terrenos pantanosos, nadando contra corriente, volando contra el viento racheado…

Saborear un café lentamente y encontrarse con uno mismo en la retaguardia de la batalla diaria.

Un instante para tomar aliento, respirar, observar, escuchar, pensar, imaginar .. Preparado para seguir combatiendo por esa patria de sueños inagotables…

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© Javier L. García Escritor 

2019-11-11-22-28-09

Javier L. García es escritor y vecino del sur de Murcia. Autor de varias novelas de ficción, poemarios, obras de relatos breves y “la guerra de las vías”, crónicas independientes de la lucha por el soterramiento de las vías en Murcia

 

Juan, el Lobo y la chica de las gafas de pasta blanca (cuentos anaranjados, parte I)

Últimamente me sale el vicepresidente de Ciudadanos de Andalucía, Juan Marín, hasta en la sopa. Se ve que se ha quedado solo frente al timón, y el tío que parece el andaluz más soso de todo el planeta, se ha envalentonado y aprovecha para chupar pantalla, respondiendo las mismas monsergas sin alterar una arruga de su cara. Dura, se entiende. ¡Y es que no hay manera de que los entrevistadores le saquen una respuesta en claro! Hay que reconocer que, con aspecto de burócrata esmirriado que te va a decir que te falta un papel y que vuelva usted mañana, es un pujil resistente.

Lo mejor de todo es cuando niega por tres veces a Ana Pastor (antes del amanecer me negarás tres veces) que  haya sido investido vicepresidente gracias a los votos de VOX. «A mí me han investido 800.000 andaluces y los 21 diputados de mi formación en el Parlamento Andaluz)«, insiste en tono monocorde.

¡No me digas! Ellos que llevan años echando en cara al partido del puño y la rosa pactos ocultos, tácitos, soterrados, filosofales o soñados, con la extremísima izquierda y la «chusma» regionalista y nacionalista, y en base a esta premisa han armado su ruinosa y titánica (proveniente de Titanic) estrategia.

¡Ahora resulta que un pacto tripartito hecho y derecho, con apretón de manos, firmas, fotografía conjunta y en funcionamiento, no es pacto! ¡Joder, vaya tropa!

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Pero a mí, amig@s, lo que me pide el cuerpo hablar es del bueno de Juan (pero de otro Juan, un maestro jubilado del barrio murciano del infante), el lobo y la chica de las gafas de pasta blanca. Explicar, en mi modesta opinión, porqué pienso que los murcianos que votaban naranja han cambiado de color en pocos meses. El tema nacional se me queda grande. Pero más que grande, (un murciano de dinamita puede con todo, ¡pijo!), es que ya hay demasiados comentaristas, contertulianos y casta similar, con buenos sueldos, que han debatido y siguen debatiendo sobre el asunto. Y está tan manoseado, que dejo que el tema del adoquín y la foto en la Plaza de Colón, lo rumien y lo sigan despedazando otros y otras. Prefiero ser original, como buen escritor, aunque por desgracia no cobre por ello de ningún medio de comunicación.

Eso sí, empezamos en el siguiente artículo, que este se ha hecho demasiado largo. Y tengo que quitarme al andaluz sin gracia de la cabeza.

© Javier L. García Escritor     (18 noviembre 2019)

2019-11-11-22-28-09

Javier L. García es escritor y vecino del sur de Murcia. Autor de varias novelas de ficción, poemarios, obras de relatos breves y “la guerra de las vías”, crónicas independientes de la lucha por el soterramiento de las vías en Murcia

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