Últimamente me sale el vicepresidente de Ciudadanos de Andalucía, Juan Marín, hasta en la sopa. Se ve que se ha quedado solo frente al timón, y el tío que parece el andaluz más soso de todo el planeta, se ha envalentonado y aprovecha para chupar pantalla, respondiendo las mismas monsergas sin alterar una arruga de su cara. Dura, se entiende. ¡Y es que no hay manera de que los entrevistadores le saquen una respuesta en claro! Hay que reconocer que, con aspecto de burócrata esmirriado que te va a decir que te falta un papel y que vuelva usted mañana, es un pujil resistente.
Lo mejor de todo es cuando niega por tres veces a Ana Pastor (antes del amanecer me negarás tres veces) que haya sido investido vicepresidente gracias a los votos de VOX. «A mí me han investido 800.000 andaluces y los 21 diputados de mi formación en el Parlamento Andaluz)«, insiste en tono monocorde.
¡No me digas! Ellos que llevan años echando en cara al partido del puño y la rosa pactos ocultos, tácitos, soterrados, filosofales o soñados, con la extremísima izquierda y la «chusma» regionalista y nacionalista, y en base a esta premisa han armado su ruinosa y titánica (proveniente de Titanic) estrategia.
¡Ahora resulta que un pacto tripartito hecho y derecho, con apretón de manos, firmas, fotografía conjunta y en funcionamiento, no es pacto! ¡Joder, vaya tropa!

Pero a mí, amig@s, lo que me pide el cuerpo hablar es del bueno de Juan (pero de otro Juan, un maestro jubilado del barrio murciano del infante), el lobo y la chica de las gafas de pasta blanca. Explicar, en mi modesta opinión, porqué pienso que los murcianos que votaban naranja han cambiado de color en pocos meses. El tema nacional se me queda grande. Pero más que grande, (un murciano de dinamita puede con todo, ¡pijo!), es que ya hay demasiados comentaristas, contertulianos y casta similar, con buenos sueldos, que han debatido y siguen debatiendo sobre el asunto. Y está tan manoseado, que dejo que el tema del adoquín y la foto en la Plaza de Colón, lo rumien y lo sigan despedazando otros y otras. Prefiero ser original, como buen escritor, aunque por desgracia no cobre por ello de ningún medio de comunicación.
Eso sí, empezamos en el siguiente artículo, que este se ha hecho demasiado largo. Y tengo que quitarme al andaluz sin gracia de la cabeza.
© Javier L. García Escritor (18 noviembre 2019)

Javier L. García es escritor y vecino del sur de Murcia. Autor de varias novelas de ficción, poemarios, obras de relatos breves y “la guerra de las vías”, crónicas independientes de la lucha por el soterramiento de las vías en Murcia
